Aída García

Trabajar con niños es un regalo. Ayudarles a comunicarse es una labor que me encanta. Cuando me formé como profesora de yoga infantil recordé las ganas de aprender que tenía de pequeña, cuando todo era divertido y se podía cantar, bailar, saltar...

Decidí dedicar más tiempo a trabajar en el suelo con mis peques de logopedia, abandonar un poco las fichas y adaptar juegos, donde respirar, hablar de nuestras emociones, trabajar la conciencia corporal...

La energía con la que salimos después de una clase de yoga  es súper especial. Les encanta aprender yoga, juegan a dar clases de yoga a otros niños, cantan las canciones con sus familias en casa, dan muchos mimos, aprenden de la diversidad y trabajan por superarse sin competir. 

Encontrar un momento para ser conscientes, atendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, es muy difícil, sobre todo cuando somos adultos, tal vez nunca nos enseñaron de pequeños.

Nuestros niños dan pasitos para el cambio.