Mil grullas de papel

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Observar, atender, crear... mil grullas de papel.

Origami es una palabra japonesa, ori (doblar papel) y kami (papel) La unión de los dos dio lugar al término origami. 

El origami es un arte muy antiguo transmitido de generación en generación, siendo en muchos casos los bisabuelos y bisabuelas los más expertos y habilidosos.

 

Es indescriptible la habilidad motriz con las que las sabias manos de una persona mayor crea figuras doblando un papel. En este arte no se usan las tijeras ni el pegamento, nuestras manos son las encargadas de crear magia en  papel.

En países como Japón los niños aprenden a hacer origamis en las escuelas. Es un recurso educativo muy completo, se despierta la atención, la espera, la escucha, la observación, intuición, creatividad, habilidades espaciales, razonamiento lógico... y mucho más. Los beneficios del modelado con papel son innumerables.

Los origamis están muy vinculados a la tradición y en fiestas para niños y reuniones familiares, se decoran las casas y festejos con origamis de diferentes formas según la celebración.

 

Cuenta la leyenda que si creas mil grullas de papel podrás alcanzar tus deseos. Puedes conocer más sobre esta leyenda y la historia de Sadako Sasaki.

Las grullas en Japón son un símbolo de paz, salud y esperanza.Mil grullas por Japón. Una leyenda para la esperanza.

Cuando comenzamos a crear origamis le regalamos a nuestro cuerpo y mente un momento para ser y estar. Nuestro cerebro y cuerpo deben trabajar en armonía para crear, con pequeños papeles, estructuras preciosas de papel.

 

Estudios de Katrin Shumakov y Yuri Shumakov dan evidencia científica al buen hacer de los origamis a nuestra salud, favoreciendo al desarrollo y fortalecimiento del cerebro.

Los pasos a seguir en cada origami son distintos. Se crean secuencias lógicas y no tan lógicas para crear con nuestro cerebro y nuestras manos.  Los origamis son comunicación. Comprender cada paso, cada doblez, lo que ven nuestros ojos y lo que intentan y  hacen nuestras manos. 

Mil grullas de papel son difíciles de imaginar cuando se es una niña. Esther en su infancia jamás  imaginó crear mil grullas de papel. No sabemos si ya las ha hecho, nunca las ha contado, pero como si fueran mil, las ha disfrutado. Sus nietos, sobrinos y bisnieta han crecido con las creaciones de esta hermosa mujer a lo largo de su vida y en Yogaidi queríamos que nuestras peques conocieran a esta mujer tan especial. Tiene una sonrisa permanente y un abrazo en el que apetece vivir.

Verla compartir su sabiduría e ilusión en nuestras clases de yoga infantil ha sido un regalo para todas.

Nunca se deja de ser maestra, aunque se tengan 95 años. ¡Qué mujer!  

Su arte, su destreza, su firmeza, su conocimiento, su dulzura y su  paciencia nos enamora.

Puedes pasar horas creando un origami, a nosotras se nos pasó la clase de yoga observando e intentando aprender de ella. Hacer una grulla de papel conlleva atención y dedicación. Al ser pequeñitas lo recomendable es realizar creaciones más sencillas que la grulla, como el perro, el gallo o el barquito. Esther lleva muchas grullas hechas a lo largo de su vida y como en Yogaidi siempre nos enralamos, queríamos llegar a mil grullas de papel 🙂

¿Quieres venir un ratito siempre para aprender más?

D. 6 años.

Hemos dedicado la clase a disfrutar de la sabiduría y carisma de Esther, su amor y perseverancia en lo que hace, pudimos seguir su arte en los primeros pasos y en otros, nos hemos perdido.  La forma de doblar,  posicionar el papel y  colocar nuestros dedos requiere de mucha atención y tranquilidad. Estamos dando pequeños pasitos para conseguir la tranquilidad que nos transmitió.

Lo que sí hemos sabido hacer, de principio a fin, en todo momento, es escuchar a otra persona mientras nos explica algo de forma pausada, sin prisas.

Aunque no se consiguiera finalizar de forma individual el origami de la grulla, aprendimos a pedirnos ayuda para ello, recibimos y ofrecimos el apoyo que necesitábamos en todo momento.

Compartimos junto a Esther un momento para expresar nuestras ideas y pensamientos sobre las aves.

Creamos la asana de la grulla de papel. A las niñas la palabra origami les encantó, por lo que la asana en sí, decidieron llamarla origami del pájaro.

Regalamos nuestra práctica de yoga a Esther, que nos acompañó en todo momento.

Para sorpresa de muchas, Esther sabía nuestra canción  "Soy un yogui" pues es bisabuela de una yogui muy especial.

Vivimos una experiencia súper bonita que ha sembrado muchas ganas de hacer origamis. Pero lo más hermoso que compartimos en esta clase fue la conexión entre las niñas y Esther. Ver los ojos con los que admiraban las suaves y arrugadas manos de su maestra.

¿Tiene noventa años más que yo? ¿ Eso qué es?

T. 5 años. 

Eso es... ohmmmm... de aquí al cielo y mil grullas de papel más.

 Si ella lo hace con 95 años, tengo miles de años para conseguirlo, porque como  tengo 7 años...

A. 7 años.

Esta noche no quiero cuento mamá, esta noche quiero origami.

I. 5 años.

Como hemos dicho en anteriores entradas en nuestro blog, el yoga infantil es mucho más que posturas de yoga y relajación. El yoga infantil es creatividad, es mucho más, creando en yoga.

Ha sido una experiencia preciosa, aprender de alguien tan especial como Esther.

Esperamos poder contar con ella de nuevo pronto, gracias por la paz y el amor que desprendes.

!Te queremos Esther!

Gracias 🙂

 

 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

2 comentario en “Mil grullas de papel

  1. Qué bonita experiencia para “todas las edades”, conseguir esos momentos tan especiales en los que compartan tantas cosas especiales, y los niños sean tan felices con ello, aprendiendo con Esther de su sabiduría, cariño y vivencias

    • Muchas gracias por su comentario 🙂
      La verdad es que lo pasamos genial, tenemos mucho que aprender de los más pequeños pero también de los mayores, mucho.
      ¡Un saludo!

Deja un Comentario