Raquel Ausländer

Mi experiencia como maestra de primaria me ha hecho replantearme el modelo educativo actual. Los niños pasan muchas horas al día en aulas y reciben órdenes constantemente de los adultos, tanto en el cole como en casa. No hagas eso, silencio... Muchos niños llegan a estresarse de tantas exigencias, incluso llegan a perder la ilusión.

¡Para aprender, el cerebro necesita emocionarse!

Cuando me formé como profesora de yoga infantil, vi ante mí la solución a muchos de éstos problemas. La educación emocional y el yoga infantil deberían impartirse en todos los colegios.

En mi aula tenemos un rincón con una esterilla y cojines, donde los niños acuden a respirar y/o relajarse cuando creen que lo necesitan. Además una hora a la semana hacemos yoga en el gimnasio del centro escolar.

Aparte de pasárselo pipa, han aprendido a respetar a los demás y a resolver los conflictos surgidos entre ellos, mediante el diálogo. Pero sobre todo, han descubierto su mundo interior y están aprendiendo a escucharlo, respetarlo y quererlo.